Motero u opositor a notarías




                      


Tengo un amigo que está opositando a notarías. Como podréis imaginar, lleva una vida espartana, estudiando 12 horas diarias de lunes a sábado y descansando tan sólo los domingos por la tarde. Está claro que con este tipo de vida, el pobre no liga nada, pero aun así, tiene argumentos que, según él, demuestran que un opositor es mucho mejor que un motero. Que uno se llevara a la última chica que pretendía… creo que tuvo bastante que ver, pero no por ello tiene menos razón. Atentas chicas que ahí van sus argumentos.



El cine ha hecho mucho daño y creado falsos mitos. Las imágenes de James Dean o Marlon Brando subidos en sus motos han creado cierto glamour en torno a los moteros, pero si ellos mismos hubieran salido rodeados de libros de derecho otro gallo cantaría. Que alguno aparezca en la puerta de tu casa diciéndote eso de ”nena sube que te llevo al fin de mundo” y que en la escena siguiente ambos cabalguéis sobre su moto por una carretera desértica, con la melena al viento y una preciosa puesta de sol en el horizonte, es un engaño de Hollywood. En el mundo real la carretera estará llena de domingueros, si está anocheciendo el sol molesta que te cagas, y llevando la melena al viento fijo que  aparece un picoleto que te casca una multa de órdago por no llevar el casco.



Respecto a las fechas también dejan mucho que desear. Es más probable que se acuerde del día en que hay que cambiar el aceite de la moto que del de tu cumpleaños o el del aniversario de vuestra relación. Y en caso de que alguna red social se lo hubiera recordado, los regalos también tienen cierto sesgo. Lo que para él es un casco de fibra de no sé qué, que resiste mega impactos, tiene una aerodinámica perfecta y unos dibujos impactantes… para tí es un chisme que te estropea los 60€ de peluquería que te gastaste para estar guapa en un día tan especial. Y en el caso de que os prometa algo grande y brillante, no os emocionéis no, no será un anillo con un predusco engarzado, lo más probable es que sean unos nuevos retrovisores cromados, ¡pero son para que tú te mires, cariño!



Si eres de las adictas a la moda, olvídate. Las sandalias de tacón que tanto estilizan tus pantorrillas y te hacen más alta, se cambian por unas botorras con suela de goma y puntera reforzada. Los modelitos ajustados para presumir de figura los sábados por la noche, se apolillarán en tu armario porque sólo usarás esos monos que te hacen parecer un muñeco Michelin cheposo. Tantos sudores en el gimnasio para estar en forma y ahora te pones ropa llena de refuerzos y almohadillas, que en lugar de estilizada te dejan contrahecha. Sin mencionar los líquidos que retienes, porque ir al baño con un mono recauchutado puesto, es toda una odisea.



Las vacaciones y escapadas de fin de semana siempre son tema de discusión en cualquier pareja. Son pocos días y hay que distribuirlos bien. ¿Playa o montaña? Pues no…concentración motera, que es una de esas reuniones donde tipos con pinta de ex convictos se juntan para hacer mucho ruido, destrozar un poquito más la capa de ozono y contar divertidas historias mientras beben cerveza alrededor de una hoguera. Aunque quizás las historias no sean tan divertidas para todos, porque siempre son románticas… pero de amor con sus motos, porque recordarán el modelo de moto con el que se hicieron miles de kilómetros a no sé dónde, los imprevistos mecánicos, las gasolineras en las que repostaron, ese rozoncillo contra un seto intentando aparcar…pero ni se acordarán de la sufrida pareja que les acompañó estoicamente durante todo el viaje. Con mucha suerte, en estas concentraciones encontrarás alguna chica en tus mismas circunstancias con la que hablar, si no, ya puedes rezar para que el sitio tenga buena cobertura, porque lo habitual es que sean unas machorras que prefieren el olor de la gasolina al del Chanel Nº5. Y ya me contarás qué temas de conversación comunes vas a encontrar. Si a pesar de todos estos “estímulos” triunfa la pasión, no olvides que las motos no tienen marcha atrás, así que toma precauciones que no la dominarán.



Pues argumentos como estos y otros cuantos, son los que demuestran que un opositor a notarías, e incluso un informático, añadiría yo, son mucho mejor partido que un motero, ¿o no te lo parece?