Verano 2016







Vacaciones. Todo un año currando como un campeón y por fin había llegado el día de olvidarse de todo y relajarse. Este año no tenía compañía, pero aun así, reservé unos días en la playita para ver el mar y
coger un poco de moreno. Así que ahí va, el diario de un soltero en vacaciones.

DÍA 1: LA PROSPECCIÓN


Todo  buen cazador sabe que el mejor momento para cobrar una pieza es sorprenderla  cerca de los abrevaderos, donde tiene que ir tarde o temprano. Por este motivo, en el comedor, yo me coloqué en un lugar estratégico cerca del mostrador de las ensaladas, donde irían las mujeres jóvenes y hermosas que cuidan su figura, pensé yo.

¡Pues no hubo suerte!, las horas de comida del hotel resultaron un caos de niños, padres y madres, abuelos y familias en general. Entre aquella muchedumbre era imposible distinguir, las madres jóvenes con 3 churumbeles y marido esperando en la mesa, hijas de buen ver acompañando a sus padres ancianos, grupos de amigas solteras y disponibles, novias de chicos celosos, divorciadas de vuelta al mercado… y es que, la hembra ibérica se mimetiza entre la manada con maestría inigualable (volver a leer este última frase con la voz de nuestro querido Félix Rodríguez de la Fuente)



DÍA 2: YA TRIUNFANDO


Uno de los mayores inconvenientes de estar solo en la playa, es que no tienes a nadie que te de crema solar en la espalda. No es falsa modestia, pero yo todavía me conservo joven y flexible, con lo que me apaño más o menos bien para rebozarme  todo el cuerpo.

Así que estaba yo frente al mar, haciendo contorsiones para llegar a todos los rincones de mi espalda, cuando escucho una voz que se ofrece a ayudarme. ¡Qué éxito!, ¡mi primera mañana en la playa y ya triunfando! pensareis, pero no, no se pudo cantar victoria, la persona que amablemente se ofreció… ¡ERA UN TÍO!, así que rechacé su ofrecimiento y me puse los cascos rápidamente no fuera que quisiera conversación. Eso sí, al menos era el más guapo de los 3 con aspecto afeminado que estaban tumbados por allí.



DÍA 3: ME CONOCE MEDIO HOTEL


Como suele ser costumbre en muchos hoteles, por la noche hacen algún tipo de espectáculo. Aquella noche había un monologuista y decidí a ver si me reía un poquito. El tipo era un humorista argentino. Bajito, rechonchete y con pelos de tarado que sobresalían del bombín que tenía puesto. A pesar de su aspecto cómico, sus gracias apenas conseguían arrancar unas leves risas. Meterse con el público es un recurso muy socorrido. Los humanos somos así de desgraciados, nos hace más gracia la burla de alguien cercano que los mismos chistes del amigo de Montevideo, porque imagino que para un argentino, los chistes de uruguayos serán como aquí los de Lepe.

Como soy tímido y vergonzoso, me había sentado en una mesa del fondo, pero a pesar de ello, me convertí en  víctima de “jodío” humorista que hacía chistes malos en español y que perdían su poca gracia cuando los traducía con su inglés chabacano.

-Y vos ¿Cómo os “llamás”?, what is your naaameeee?

-Pedro- respondí, no tuve tiempo ni de pensar en un nombre falso.

 ¿Qué “hacés” aquí solo? ¿Os acercásteis a vuestra compañera y os dijo que tenía jaqueca? Headache, headache, out, out.- fue su traducción acompañada de gestos tontos.

El público se rió un poco, más que por el chiste malo por la cara de circunstancias que puse yo.

-O quizás … ¿al que le dolía la cabeza era …al compañero? Que vos “tenés” cara de…

-No, no, no. Ni hablar. Que a mí me gustan las mujeres más que a un tonto un caramelo, pero es que he venido solo de vacaciones.

-Que “habés” venido sólo de vacaciones, pero a qué más “querés” venir, ¿a ligar? ¿a un hotel familiar? “Sos” un pelotudo.

Esta vez hubo alguna risa más, pero solo entre los nacionales porque eso ni se molestó en traducirlo

-Vale, ya entiendo, “querés” decir que vos viniste sin compañía. Si es que además de un hombre atractivo, debajo de este sombrero hay mucha materia gris- dijo mientras levantaba su sombrero dejando al aire sus cuatro pelos alborotados.

-Pues esto es algo que no entiendo, un hombre bien parecido como vos- comentó mientras tiraba de mi brazo para que me pusiera de pie.-“Podés” aprovechar estos momentos para promocionaros a ver si entre nuestro público aparece alguna candidata-

-No, no, no me hace falta- respondí intentando mostrar que no me estaba tocando las pelotas aquél argentino, que como sería el peor de su clase con el balón y tampoco pudo convertirse en psicoanalista, se había quedado en humorista sin gracia.

-Si además de buen parecido, parece que vos “manejás”. “Tenés” un cocodrilo en lugar de pezón- risas -Y parece que “sos” un tipo aseado, no os canta el alerón- dijo mientras me levantaba el brazo y hacía el gesto de oler mi sobaco. -“Contame, contame”, ¿por qué venís solo?-. Y me puso el micro en la cara.

Como ya estaba hasta los mismísimos de aquella humillación, e imaginación no me falta, le di lo que buscaba… una buena respuesta.

-Venga te cuento la verdad. Mi mujer y yo nos conocimos en esta playa- dije mientras señalaba al mar.-Ahora he venido, he venido… a esparcir sus cenizas.



El silencio que se hizo en el auditorio fue intenso. Creo incluso que alguno de los bebés dejó de llorar. El argentino se empequeñeció  un poco más, su cara sonrojada casi se oculta dentro  del bombín. Sin saber qué decir y con movimiento lento se dirigió hacia el escenario, balbuceando algunas palabras inconexas para intentar reconducir su actuación. Pasados unos segundos y cuando ya no podía contenerme, grité:

-Qué te la he colado, es una broma ¡pringao!

Y entonces se pudieron escuchar las mayores carcajadas de toda la noche.



DÍA 4: ¿MI FAMA ME PRECEDE?


Uno de mis mejores amigos, que vive a mitad de camino de la playa y mi casa, me invitó a pasar a verle para no conducir todo el camino de un tirón. Como soy así de cumplidito, y no me gusta presentarme en casa ajena con las manos vacías, busqué algo que llevar para su niña de 5 años. La tienda del hotel no daba para mucho, así que opté por comprar una camiseta veraniega. Reconozco que no soy un entendido en tallas de niños y cuando vi que en las etiquetas ponía 6/12, tuve mis dudas. A mi lado había una señora con un niño de más o menos la misma edad que la niña de mi amigo, así que le pregunté cómo iban. Ella me miró, y con un acento andaluz, me respondió más seca que la mojama, también muy andaluza: “creo que son los meses, pero pregunta a la dependienta que es muy simpática y te atenderá muy bien” ¡Madre mía!, para que luego digan que los castellanos somos secos, aunque luego pensé que quizás me conociera de la noche anterior y pensara que quería ligar con ella, pero nada más lejos de la realidad, simplemente pensé que teniendo un niño, lo sabría.



DÍA N, N+1 …: SIN PENA NI GLORIA


Y así es como transcurrieron el resto de los días, sin pena ni gloria. Mucho sol, largos paseos por la orilla, mucha lectura y mucho, pero que mucho viento, que este verano se deben haber dejado la puerta abierta en el estrecho. Por suerte, ningún niño tonto de esos que buscan pokemons  me pasó por encima mientras estaba tumbado, y las fotos, pues son un poco sosas, o paisajes o “selfies”, que al gay  de la crema no se las iba a pedir.

Ya sé que es un poco triste marcharse solo de vacaciones, pero aún más triste es, depender de una mujer para tenerlas.