ZENDA: Un héroe de carne y hueso






Desde muy pequeño, a Martín le fascinaron los super héroes y soñaba con convertirse en uno de ellos. Esos personajes enfundados en sus trajes llamativos, a veces incluso con capa, que iban por todo el planeta enfrentándose a los malvados y protegiendo a los desvalidos.

Según fue creciendo cambió sus super héroes por otros más cercanos, pero también con su uniforme. Cada 12 de octubre, se plantaba frente al televisor para ver en primera línea el desfile de las fuerzas armadas. Año tras año se reafirmaba su anhelo de convertirse en uno de ellos. Con los pies planos, poco futuro tenía en infantería y siendo corto de vista lo rechazaron en el Aire. Tampoco pudo ser agente de policía, porque literalmente, no daba la talla.

Pero ¿qué caracteriza a un super héroe?, que por grande que sea la adversidad nunca se da por vencido. Eso es lo que ocurrió con Martín, que ahora luce con orgullo el uniforme azul de su hospital.

Si en un día normal el trabajo era intenso, cuando estalló la maldita pandemia las jornadas se volvieron extenuantes. Su responsabilidad era abrumadora y la vida de muchas personas dependía de su esfuerzo. De planta en planta lidiando con contratiempos, afrontando retos, escuchando las quejas del personal y de los usuarios. Todo un caos día tras día. Pero al menos, su trabajo es ahora reconocido.

Cada tarde, poco antes de las 8, se sienta frente a su mesa para escuchar los aplausos que todos los españoles de bien brindamos a los héroes que nos defienden de este mal. Enciende la radio, cierra los ojos, y esbozando una sonrisa se recuesta en su silla sujetándose la cabeza con las manos. Se siente por fin el súper héroe con el que soñó desde su infancia. Le hubiera gustado asomarse a la ventana y disfrutarlo en directo, pero su despacho está en el segundo sótano. Esa es la ubicación de los de mantenimiento.

La otra cara del coronavirus






No quisiera yo trivializar con temas tan serios como una pandemia…bueno, que sí, que trivialicemos, que para tristezas ya tenemos otros muchos foros y los españoles somos así, nos reímos incluso de nuestra propia desgracia.

También es conocida nuestra picaresca. Seguramente hayas visto la foto esa de cuando todavía se podía viajar, de un conductor al que le para la Guardia Civil, y no se le ocurre otra cosa que enseñar un cartel diciendo que padece coronavirus. Si con eso pretendía que nuestros picoletos se asustaran, no conoce a la Benemérita. Si es necesario le hacen soplar a distancia. Una multa por la infracción de tráfico, otra por gracioso y otra más si en el cartel hay faltas de ortografía.

Pero esta crisis también ha fomentado nuestro espíritu solidario. Antes era imposible que un adolescente se ofreciera a bajar la basura o sacar al perro. Ahora la basura se saca 3 veces al día, al perro otras tantas y nunca faltan voluntarios. Por no hablar de la cooperación entre vecinos, que hemos pasado de tirarnos los trastos en las juntas por cambiar un aplique del portal, a estar todos de acuerdo en comprar un perro comunitario para pasearlo por turnos. Si, el pobre de la foto.




También los ha habido que, sacando a relucir su espíritu emprendedor, han aprovechado para alquilar su perro a 10€ el paseo, aunque soluciones las hay para todos los bolsillos. Si no puedes pagarlo siempre te queda la opción de poner una correa a ese peluche que ganaste en la tómbola y salir a la calle con él, que se ha dado el caso. Gente con la jaula del canario no he visto, pero es probable que alguno haya habido.

Una de las cosas más curiosas han sido nuestras compras de cara al confinamiento. No acabo de entender para qué es necesario tanto papel higiénico, ¡con lo que ocupa! A mí, la cuarentena me ha pillado escaso de casi todo salvo de All-Bran, que encontré una oferta la semana anterior. Pero claro, sin estar bien aprovisionado de papel higiénico, no me atrevo a abusar de ello.



Y si curiosa es la cesta de la compra, también lo es la manera en la que se aprovisionan algunas familias. Les habían dicho que se protegieran bien, que este virus es muy contagioso…


Precisamente por eso, por lo fácil que es el contagio hay que limpiarlo todo muy bien, pero sin pasarse, porque yo el otro día froté la tele con gel desinfectante y me desapareció La Sexta.

Lo que queda claro es que esta pandemia va a poner a prueba muchos matrimonios. A mí ya me están llegando convocatorias de solteras y divorciadas para aplaudir a las casadas, ¡se lo están ganando! dicen. Una vez leí en un periódico, que después del verano aumenta el número de divorcios. Los psicólogos alegan que se debe a que pasamos más tiempo juntos sin la rutina de todos los días. Pues bien, si romper la rutina marchándose a la playa, zambullirse en el mar, los paseos por la orilla, esas paellas en el chiringuito…provocan tensiones matrimoniales, no me puedo ni imaginar lo que va a ocurrir con este confinamiento, sin playa ni chiringuito. No van a dar a basto los abogados matrimonialistas. Un montón de parejas disputándose la casa, la custodia de los niños y el excedente de papel higiénico, que es toda una inversión.

Otra cosa muy curiosa que se destapa en situaciones como esta, son las promesas que no queríamos cumplir:
-¡Salir contigo! cuando caiga una pandemia mundial como las plagas de Egipto.- Pues vete poniéndote mona niña, que tu nuevo novio está al caer. O
-Ya ordenaré el trastero cuando nos confinen en casa un mes sin fútbol-. Siempre te quedará que repongan el glorioso España-Malta, pero yo en tu lugar iría buscando la llave.

Esto me hace recordar la anécdota, que creo ya conté en otro episodio, de Neil Armstrong al pisar la luna que, además de su frase más famosa, también dijo: “Buena suerte Sr Gorsky”. Y es que según él mismo contó años después, en su adolescencia escuchó a sus vecinos en una discusión y a la Sra Gorsky diciendo: “sexo oral, sexo oral…cuando el niño de los vecinos pise la luna” con la mala suerte de que ese niño era el pequeño Neil.

Y no podía faltar nuestro gobierno haciendo el ridículo. No importa el acontecimiento, que siempre alguno se cubre de gloria, como es el caso de los test rápidos que han salido un poquito defectuosos. Toda la vida escuchando lo de “te engañan como a un chino” y resulta que la realidad es que el chino te engaña como a un ministro español. Hay quienes dicen que han usado uno de esos test rápidos y les sale que va a ser niña. Otros dicen que son de Padrón, unos fallan y otros no.

Pero no todo van a ser malas noticias. Con el cambio de hora hemos tenido suerte, nos han quitado una hora de confinamiento. Imaginaos que hubiera sido al contrario. Así que ya queda menos para volver a salir a la calle. Yo creo que para entonces, algunos vamos a hacer como el Papa cuando llega a un país que no ha visitado, nos arrodillaremos y besaremos el suelo. De momento no nos queda más remedio que seguir en casa muy aburridos, incluso se han dado casos de llamadas de compañías de seguros en las que ha acabado colgando el propio teleoperador.

Tampoco podemos obviar las capacidades ocultas que desconocíamos y que ahora estamos potenciando. Si consigues teletrabajar y acceder al material online de la aplicación del cole mientras das de comer, haces estudiar, y mantienes vivos a varios menores, te convalidan primero de telecos y te entrevistan para el Circo del Sol. Y no descartemos, que si los colegios siguen cerrados por más tiempo, algún progenitor nacional encuentre la vacuna antes que los científicos chinos.


Mucho ánimo y a reír que son 2 días… o 1 mes. Desde luego que mejor sería con una cuarentona que de cuarentena, pero esto se pasará si todos respetamos las normas. En muchos sitios de Castilla hemos tenido que arrimarnos para cumplir con la distancia de seguridad. Y recordad, que nuestro monarca emérito padeció Corinna-virus y ahí sigue tan pancho. Eso si, los de los bares que vayan aprovisionándose de cerveza para cuando salgamos, no nos pase como con las mascarillas.